FORMULA E: EL MERCADO SIGUE A LA BANDERA A CUADROS

No hay manera de pronunciar la palabra futuro sin que produzca cierto vértigo. Su naturaleza incontrolable e impredecible resulta, a menudo, escabrosa. El camino hacia el futuro se vislumbra oscuro; nadie quiere arrojar luz. Ante esta situación, muchos se detenien al dar la primera pisada. Muchos, en cambio, emprenden el viaje.  Formula E: el futuro ya está aquí.

“De la competición a la calle” by Ramiro Mansanet:

También de la calle a la competición, el transvase de tecnología entre ambos mundos es una pieza clave en el desarrollo y consecución de grandes logros. Y más cuando nos referimos a una tecnología como la que proporciona la movilidad eléctrica, una realidad en la actualidad, cuestionada únicamente por su autonomía, que no por sus prestaciones. Ya lo vimos en el Campeonato del Mundo de Motos Eléctricas, donde la semilla de Bultaco creció hasta ser mucho más que una realidad, un adelanto al futuro, el fruto de la capacidad de un grupo de emprendedores como ocurre ahora con la espectacular Fórmula E, la Fórmula 1 eléctrica, coches a 225 km/h con emisiones cero.

Olviden todo lo conocido en el deporte del motor, folio en blanco, ¿difícil verdad? Tomamos cuatro ruedas, eso es imprescindible, un motor, pero esta vez eléctrico, un sofisticado sistema de baterías y un chasis de competición pensado para volar bajo de curva a curva. Y no olviden estos requisitos: innovación, tecnología, electricidad, velocidad y también medio ambiente. Eso es la Fórmula E y cualquier tipo de competición en modo eléctrico, una nueva era dentro del automovilismo que nada tiene que ver con la Fórmula 1.

Los expertos de Dallara fabricaron un peculiar, ligero y aerodinámico chasis. A diferencia de la moto, aquí hay más sitio, pero no demasiado. Todo se llevó a buen puerto bajo la batuta de los magos de Sparks Racing, que dieron forma a esa monoplaza colocando un propulsor eléctrico fabricado nada menos que por McLaren Electronics, alimentado con baterías creadas por… ¡Williams! y una caja de cambios hecha por Hewland junto a los mejores neumáticos de Michelín. Suena a sacrilegio, un atentado en toda regla a las bases de la Fórmula 1. Amasando la conjunción de todo ello es importante destacar la preciada colaboración y aporte técnico de una marca con sabor a Fórmula 1 como es Renault. Bernie Ecclestone, que no quería ni oír hablar de esto, que tuvo entre sus delfines a Alejandro Agag, el creador de la Fórmula E, debe estar retorciéndose de dolor y echando chispas, porque muchos de los más legendarios y expertos nombres de la Fórmula 1 y del mundo del motorsport se han volcado con esta Fórmula E, que pone en pista monoplazas espectaculares con nuevas reglas, con una potencia que oscila entre los 180 y los 270 CV, una capacidad de aceleración de 0 a 100 km/h de menos de tres segundos, y la autonomía necesaria para dar un gran espectáculo, de forma que muchos potenciales patrocinadores lo miran con interés.

Nadie quiere quedarse al margen del futuro. Y el Spark-Renault SRT-01E ya es una realidad, corre con energía eléctrica, e incluso vuela, que se lo pregunten al bueno de Nick Heidfeld.

Ramiro Mansanet
Country Manager en Newspress
Director en Motor&Sport




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