BULTACO, ABUELOS, PADRES Y AHORA HIJOS

Hola padre,

Te escribo para felicitarte por tu día.

Se que te hace mucha ilusión y por eso estoy redactando esta carta.

Ante todo, he de decirte que para mí es un día más. No me levanto por la mañana como si fuera el día de Reyes. Para qué nos vamos a engañar.

Porque el día del padre, papá, es todos los días.
Porque el gen motorista lo llevo bien dentro. Eso es gracias a ti. Y sabemos que no es cosa de un día.

Ambos sabemos que el motociclismo es un deporte sacrificado, en ocasiones peligroso. Pero aún así supiste transmitirme los valores de la competición, deportividad y la pasión por el mundo de las dos ruedas. Y la responsabilidad que ello conlleva.

La mayoría de personas recuerda sus primeros inicios en bicicleta. Yo recuerdo los primeros acelerones en la moto.  Las primeras caídas. Los paseos por el monte. En definitiva, la pasión por el motociclismo.

Aún guardo la Lobito que utilizaste y que más tarde me regalarías. Naciste con Bultaco y, gracias a eso, yo también crecí con ella.

Aunque hayan pasado muchos años en su ausencia, ahora tengo el mismo sentimiento que una vez tú experimentaste: la posibilidad de entender el motociclismo de una manera diferente.

En tu época fueron los motores de 2 tiempos. Probablemente ahora no comprendas las tecnologías que incorporan los nuevos modelos de Bultaco, igual que ocurrió en su momento con los nuevos motores. Pero los grandes se adelantan a su tiempo, como hicieron entonces y como siguen haciendo ahora tras su vuelta.

Así que, como todos los días, cuando saque la moto del garaje estaré eternamente agradecido por haber inculcado en mí el valor de las dos ruedas. Por seguir rodando juntos por el asfalto, el campo o cualquier sitio adonde nos lleve la pasión por este deporte.

Porque el día del padre motero, papá, es todos los días.




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